Adeshora, Adrien Vescovi

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Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
Adeshora, 2022,
© Albarrán Bourdais,
Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
© Albarrán Bourdais,
© Albarrán Bourdais,
© Albarrán Bourdais,
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,
© Albarrán Bourdais,
Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
Adeshora, Adrien Vescovi, 17.12.2022 - 09.02.2023  
Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.   En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.   Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.   Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.   Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.   - Marie De Gaulejac
 
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,
© Albarrán Bourdais,
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,
Adrien Vescovi, Adeshora, 2022,

17.12.2022 – 09.02.2023

 

Para su primera exposición individual en la galería Albarrán Bourdais, Adrien presenta una gran colección de obras, creadas específicamente para esta ocasión. El artista decidió triplicar el grosor de sus obras para esta exposición y elaborar una nueva paleta de colores, extraída de los cuadernos alquímicos que ha estado desarrollando y trabajando desde 2019/2020. A través de la narración de formas abstractas, paletas de colores reconocibles y formatos espectaculares, cientos de páginas han visto la luz.

 

En el núcleo de esta exposición “Adeshora”, se presentan un total de doce páginas y seis marcapáginas: páginas tensadas en un marco pegado a las paredes, o libres y suspendidas, a veces verticalmente y a veces horizontalmente.

 

Doce telas al día, sumergidas en dos baños de seis colores de ocres naturales durante más de dos horas; es decir, seis vasijas que contienen las recetas secretas de Vescovi. Jornadas de trabajo en el estudio de 7 de la mañana a 5 de la tarde. No lo suficiente para el artista, pero sí para un padre activo y preocupado. Todas estas cifras son un buen indicador para comprender la obsesión de Adrien por el tiempo y su pérdida, para captar esta alienación esencial en el proceso de organización de sus propios momentos para pensar, dibujar, manchar, cortar, coser, colgar pero también para comprender y para olvidar. Adrien olvida mucho.

 

Adrien dibuja lunas hasta el infinito para captar sus curvas y coserlas después.La luna siempre ha sido un instrumento para medir el tiempo. Calendario lunar, reloj de sol, ¿y si ya no saliera el sol? Una pregunta que, durante este tiempo, interroga al artista en su estudio, donde la luz natural de Marsella penetra muy poco y de la que procede el término que nunca deja de utilizar: “suavizar los colores”; como esta idea de dejar pasar la luz, pero a muy baja intensidad. En otras palabras, y de manera más técnica, se trata de querer reproducir el tinte de una tela cruda coloreándola con tonos pasteles. Este deseo del artista de trabajar sus tejidos hasta la fibra, de sentirlos y la importancia de hacer reaparecer el color original con algunas desviaciones apenas perceptibles pero con métodos de tratamiento sin concesiones, es una labor que el artista se esfuerza en poner en práctica.

 

Imaginar paredes viejas en las que se desprenden las distintas capas de pintura. La idea de una casa donde las paredes se revelan en capas inferiores y donde se suceden los colores de la masilla y el beige. Como sucesivas pieles o sobres. Una casa en la que uno se siente bien y donde encuentra todas las razones para quedarse y querer construir un nido. Es en este enfoque sensible donde los cuadros de Adrien nos acogen. Nos devuelven a nuestros cuerpos, a nuestros sentidos, a nuestros apegos y, de forma suave y sutil, nos devuelven la necesidad vital de la fragilidad de nuestros ritmos en nuestras vidas. Una narración tangible del tiempo, de lo que se transmite en nosotros, y que Adrien se esfuerza en escribir página tras página.

 

– Marie De Gaulejac