Déjate llevar por la magia de Wazamba Casino, donde los gráficos envolventes y las mecánicas únicas te mantendrán enganchado por horas.

En JokaBet Casino, la innovación es la clave. Con una plataforma en constante evolución, siempre tendrás acceso a los últimos juegos y las promociones más lucrativas.

Los estrategas encontrarán en Wanabet Casino un aliado perfecto. Con estadísticas en tiempo real y modalidades de juego variadas, cada decisión cuenta.

Para una experiencia premium, Unique Casino es la elección definitiva. ¿Estás preparado para disfrutar del juego como nunca antes?

Les Mangeurs d’étoiles

Albarrán Bourdais presenta “Les Mangeurs d’étoiles”, la primera exposición de Jeremy Demester en la galería. Reuniendo pinturas y esculturas, la exposición despliega un conjunto de trabajos atravesados por referencias al folclore, las tradiciones orales y las cosmologías espirituales de África Occidental, particularmente de Benín, país con el que el artista mantiene una estrecha relación desde hace años.

Más que proponer respuestas o significados cerrados, la exposición invita al espectador a atravesar las obras desde la intuición, la percepción y la experiencia sensible. En ese sentido, la pintura aparece no solo como un medio de representación, sino como un espacio de transformación y de contacto con aquello que permanece fuera del lenguaje.

La práctica de Demester se construye desde una aproximación profundamente intuitiva a la pintura. Marcadas por el gesto, el ritmo y la superposición de imágenes, sus obras oscilan constantemente entre abstracción y figuración, construyendo escenas donde cuerpos, símbolos, paisajes y formas orgánicas aparecen fragmentados, suspendidos o en transformación. Más que responder a una lógica narrativa tradicional, las imágenes parecen surgir desde asociaciones libres, memorias, referencias espirituales y estados de percepción que expanden la pintura hacia un territorio cercano a la visión y la experiencia ritual.

La exposición reúne obras realizadas sobre soportes y materiales diversos —, lienzo, acero, cobre, madera y papel— que desplazan la práctica pictórica hacia un territorio cada vez más físico y escultórico.   Grandes pinturas sobre lienzo conviven con piezas sobre acero y cobre, esculturas en madera tallada y una serie de objetos escultóricos que introducen dentro de la exposición una dimensión material y ritual particularmente importante. 

En este contexto, los materiales ocupan un lugar central dentro de la práctica del artista. Las superficies metálicas reflejan la luz de manera cambiante, mientras que la madera tallada y las esculturas introducen una relación más directa con la presencia física y la idea de artefacto ritual. La pintura deja así de funcionar únicamente como imagen para convertirse también en objeto, cuerpo y materia.

El título de la exposición proviene de la novela homónima de Romain Gary, una referencia central dentro del imaginario conceptual del proyecto. En el libro, Gary explora la relación entre el ser humano, el cosmos y las fuerzas invisibles que atraviesan el mundo, construyendo un relato donde mito, espiritualidad y destino aparecen profundamente entrelazados. Esa misma dimensión atraviesa la práctica de Demester, donde las estrellas funcionan como símbolos de transformación, conocimiento y conexión con aquello que excede lo visible. 

A lo largo de la muestra aparecen referencias recurrentes al Tarot de Marsella, al Vodun de África Occidental, a la literatura, al cine y a distintas tradiciones espirituales y esotéricas.   Sin embargo, estas influencias no aparecen como citas directas o ilustraciones de relatos específicos. Demester las absorbe dentro de un lenguaje visual profundamente personal, donde distintos imaginarios culturales se mezclan y transforman constantemente entre sí.

Muchas de las obras parecen situarse en estados intermedios: entre aparición y desaparición, entre cuerpo y paisaje, entre presencia física y visión mental. Figuras humanas emergen parcialmente entre capas de color y trazos gestuales, mientras ciertos símbolos o formas parecen repetirse de una obra a otra como si pertenecieran a un mismo sistema de correspondencias internas. En lugar de construir composiciones cerradas, las pinturas permanecen abiertas, permitiendo que distintas lecturas y asociaciones coexistan simultáneamente.

La noción de tránsito atraviesa gran parte de la exposición. Las obras evocan espacios suspendidos, umbrales y estados de transformación donde distintas temporalidades y formas de conocimiento conviven en tensión constante. En este contexto, lo ritual no aparece necesariamente como representación de ceremonias específicas, sino como una forma de relación con las imágenes, con el tiempo y con el propio acto de pintar.

Esta dimensión se hace particularmente visible en la presencia de las esculturas y objetos tridimensionales, que funcionan menos como elementos autónomos que como extensiones físicas del universo simbólico desarrollado en las pinturas. A través de ellos, la exposición desplaza la experiencia pictórica hacia un espacio más instalativo, donde imagen, objeto y atmósfera se encuentran continuamente entrelazados.

Lejos de ofrecer una narrativa lineal o una lectura unívoca, “Les Mangeurs d’étoiles” se construye como un sistema abierto de resonancias visuales y conceptuales. Cada obra funciona como un fragmento autónomo que, al entrar en relación con las demás, expande progresivamente el universo de la exposición. A través de este juego de asociaciones, Demester desarrolla un espacio donde lo cotidiano y lo mítico, lo íntimo y lo cósmico, lo material y lo invisible permanecen constantemente conectados.

yüzüklerin efendisi