Después – Albarrán Bourdais Menorca

Christian Boltanski, Después, 2021, Courtesy Albarrán Bourdais (3),
Después - Albarrán Bourdais Menorca,
17.07 - 22.08.21 Con motivo de la inauguración del nuevo espacio de la Galería Albarrán Bourdais, en pleno centro histórico de Mahón, los artistas Christian Boltanski y Angelika Markul han sido reunidos para concebir una fascinante exposición, utilizando dos antiguas casas, ambas plagadas de recuerdos personales. El hilo conductor común ha sido poder tomar posesión de dos viviendas fuertemente impregnadas de sus antiguos propietarios antes de una futura rehabilitación de los espacios. Christian Boltanski cuestiona así la fragilidad de nuestra existencia y nuestros recuerdos, poniendo de relieve los trazos dejados por sus habitantes, como si hubieran salido de casa sin avisar. Angelika Markul, por su parte, decide ocupar el espacio con sus “cabezas” de cera, como si de nuevos habitantes se tratasen, dando una nueva vida a las estancias. 7306 retratos que provienen de su relación amorosa. Ambos han querido hacer visible aquello que estaba en las sombras, cuestionar el tiempo, la memoria y la mortalidad para devolverle la vida a aquello que la había perdido.
Angelika Markul, Soleil, 2021, Courtesy Albarrán Bourdais (4),
Christian Boltanski, Le manteau, 2000, Installation View, Courtesy Albarrán Bourdais,
Christian Boltanski, Monument M013, 1986, Courtesy Albarrán Bourdais,
Angelika Markul and Christian Boltanski, Corps contre coeur, 2021, Courtesy Albarrán Bourdais (1),
Christian Boltanski, Installation view Después, Mahón, Courtesy Albarrán Bourdais (13),
Angelika Markul, 7306 Portraits, 2021, Installation View, Courtesy Albarrán Bourdais,
Christian Boltanski, Crépuscule, 2015, Courtesy Albarrán Bourdais (2),

17.07 – 22.08.21

Con motivo de la inauguración del nuevo espacio de la Galería Albarrán Bourdais, en pleno centro histórico de Mahón, los artistas Christian Boltanski y Angelika Markul han sido reunidos para concebir una fascinante exposición, utilizando dos antiguas casas, ambas plagadas de recuerdos personales. El hilo conductor común ha sido poder tomar posesión de dos viviendas fuertemente impregnadas de sus antiguos propietarios antes de una futura rehabilitación de los espacios.

Christian Boltanski cuestiona así la fragilidad de nuestra existencia y nuestros recuerdos, poniendo de relieve los trazos dejados por sus habitantes, como si hubieran salido de casa sin avisar.

Angelika Markul, por su parte, decide ocupar el espacio con sus “cabezas” de cera, como si de nuevos habitantes se tratasen, dando una nueva vida a las estancias. 7306 retratos que provienen de su relación amorosa.

Ambos han querido hacer visible aquello que estaba en las sombras, cuestionar el tiempo, la memoria y la mortalidad para devolverle la vida a aquello que la había perdido.

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