Désirs/Désordres

05.03 – 18.04.26
En su primera exposición individual en España en casi una década, Albarrán Bourdais presenta Désirs/Désordres, una muestra de la artista francesa Annette Messager que reúne obras realizadas entre 1989 y 2024. La exposición propone una lectura transversal de su práctica, poniendo en diálogo piezas históricas y trabajos recientes que evidencian la persistencia de ciertas obsesiones formales y conceptuales: el cuerpo como territorio simbólico, el deseo como fuerza ambigua y la fragilidad como estrategia crítica.
El título Désirs/Désordres —que en español se traduce a Deseos/Desórdenes— condensa una tensión central en la obra de Messager: la coexistencia entre impulso y contención, entre erotismo y perturbación, entre afecto y violencia latente. Desde sus investigaciones textiles de finales de los años ochenta hasta piezas recientes como Trouble-Doute (2024) o Eros (2024), la artista ha construido un vocabulario visual en el que el cuerpo, el deseo y la memoria se convierten en territorios de experimentación simbólica.
En la exposición, el cuerpo femenino aparece reiteradamente fragmentado, desplazado o metamorfoseado. Obras como Mains-Utérus (2016) o La robe entrailles (2021) transforman la corporalidad en una escena ambigua donde deseo y desorden se entrelazan, sugiriendo tanto potencia como vulnerabilidad. Lejos de una representación estable o idealizada, el cuerpo en Messager es mutable, expresivo y profundamente político.
La sensualidad y la sexualidad atraviesan la exposición como una energía latente, nunca ilustrativa pero sí intensamente simbólica. El útero, las entrañas o las manos emergen como imágenes recurrentes que oscilan entre lo erótico y lo inquietante. En lugar de monumentalizar el cuerpo, Messager lo presenta como territorio vulnerable y deseante, atravesado por pulsiones, afectos y tensiones que cuestionan las construcciones normativas de género y representación.
Las redes —filets, mallas, hilos— constituyen un elemento fundamental y recurrente en su práctica, funcionando tanto como estructura física como metáfora conceptual. Desde finales de los años sesenta, Messager ha utilizado redes de pesca, cordajes y tejidos abiertos para sostener, envolver o suspender fragmentos corporales, peluches, dibujos o fotografías.
La red no solo organiza el espacio: atrapa, protege, expone y conecta. En Désirs/Désordres, estas tramas generan una sensación de contención e inestabilidad simultáneas, reforzando la tensión entre deseo y desorden que da título a la muestra.
La dimensión textil, fundamental en su trayectoria, no opera únicamente como referencia a la tradición artesanal, sino como gesto de insistencia y reparación. El hilo y el bordado funcionan como una forma de escritura blanda que subvierte las nociones de monumentalidad y permanencia. Frente a las jerarquías históricas del arte, Messager propone una estética de lo flexible, lo inestable y lo afectivo.
En sus obras, el uso de objetos cotidianos —materiales reutilizados, prendas, redes, peluches o elementos asociados al ámbito doméstico— le permite alterar sus significados y los afectos vinculados a ellos. Evitar los llamados “materiales nobles” indicados por la tradición es una forma de materializar esta otra forma de pensar, decir y hacer. Como resultado, la selección de objetos cotidianos y elementos del paisaje doméstico desplaza los grandes discursos hacia la experiencia real, hacia la existencia individual y sus necesidades, deseos, preocupaciones y afectos.
A lo largo de Désirs/Désordres, realidad y fantasía conviven en un universo donde lo íntimo nunca es puramente privado. La artista altera la jerarquía de los materiales y desactiva las oposiciones entre arte y artesanía, entre alta cultura y cultura doméstica. El humor, la ironía y una inquietud persistente atraviesan las obras, generando una experiencia que es a la vez sensible y crítica.
Con una trayectoria reconocida internacionalmente, que incluye una retrospectiva en el Centre Pompidou y el León de Oro en la Bienal de Venecia en 2005 representando a Francia, Messager ha desarrollado una práctica que ha influido de manera decisiva en generaciones posteriores de artistas.